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Personas con carrera, máster e incluso doctorado que no comprenden bien lo que leen. No es falta de esfuerzo ni de inteligencia. Learnis, la red internacional de educación transformativa presente en Italia, España y Estados Unidos, sitúa aquí uno de los grandes retos educativos de nuestro tiempo, con consecuencias que van mucho más allá del aula.

Cuando se habla de analfabetismo, la imagen que viene a la cabeza es la de alguien que no sabe leer ni escribir. Pero existe otra forma, mucho más extendida y mucho menos visible. La UNESCO la llama analfabetismo funcional: la situación de quien no es capaz de comprender, evaluar y utilizar textos escritos lo bastante bien como para participar plenamente en la sociedad.

Lo sorprendente es dónde aparece. Investigaciones del Consejo Nacional de Investigación de Italia (CNR) lo encontraron extendido incluso entre graduados y doctorandos. Personas que han superado años de exámenes y que, sin embargo, tropiezan al interpretar un texto complejo, distinguir dos ideas parecidas o explicar con sus palabras lo que acaban de leer.

No es cuestión de esfuerzo

La conclusión de esos estudios es reveladora: el problema no se debe a falta de empeño ni de capacidad intelectual, sino a unas bases metacognitivas débiles. Dicho de otro modo, a operaciones mentales que el sistema educativo da por aprendidas y que nadie se ha detenido a entrenar.

Hablamos de cosas aparentemente sencillas: definir con precisión un concepto, distinguirlo de otros parecidos, analizar sus partes, agruparlo en una categoría, explicarlo con las propias palabras o justificar un paso lógico. Parecen elementales. Hasta que uno descubre cuántas veces un supuesto problema de memoria, o una discusión que no lleva a ninguna parte, esconde en realidad una comprensión frágil.

Es un diagnóstico en el que Learnis pone especial atención. Esta red internacional reúne a organizaciones de Italia, España y Estados Unidos con más de veinte años de experiencia en lo que llaman educación transformativa: una formación que acompaña a estudiantes, profesionales y familias no solo para que aprendan mejor, sino para que crezcan como personas y en su vida profesional. Y todo ese recorrido, sostienen, empieza por aquí.

Los cimientos del edificio

Learnis lo explica con una imagen: si el desarrollo de una persona fuera un edificio, estas operaciones básicas serían los cimientos. Encima se levanta todo lo demás: estudiar, sí, pero también argumentar una idea, negociar, entender un problema complejo en el trabajo o tomar una decisión bien informada. Un concepto que se ha aclarado bien, se distingue de los demás y se sabe expresar puede organizarse, recordarse y usarse con facilidad. Uno confuso, en cambio, hace frágil todo lo que se construye encima.

Por eso la red trabaja estas bases de forma deliberada, igual que un deportista descompone un movimiento antes de ejecutarlo con fluidez. Lo hace a partir de investigación desarrollada por un equipo del CNR de Turín, con el que Learnis colabora y que forma y reevalúa periódicamente a sus profesionales.

Consecuencias que van más allá del aula

El analfabetismo funcional no se queda en los exámenes. Afecta a cómo una persona entiende un contrato, evalúa una noticia, sigue unas instrucciones médicas o toma decisiones en su trabajo. Se nota en la reunión en la que alguien no consigue defender su punto de vista, en el malentendido con un compañero o en la oportunidad que se deja pasar porque parecía demasiado complicada. Condiciona el crecimiento personal y también el tipo de empleo al que se puede aspirar.

Por eso Learnis no lo trata como un problema escolar, sino como una cuestión que atraviesa la vida entera. Su visión es que cada persona pueda expresar al máximo su propio valor y generar prosperidad para sí misma y para los demás, en las relaciones, en el trabajo y en la sociedad. Difícilmente puede hacerlo quien no llega a comprender del todo lo que lee, lo que escucha o lo que se le pide.

No es casual que Learnis eligiera presentarse públicamente el 8 de septiembre, Día Internacional de la Alfabetización. La fecha, promovida por la UNESCO para defender la alfabetización como una cuestión de dignidad y derechos, conecta directamente con el propósito de la organización.

Un problema con solución

La buena noticia es que estas capacidades se pueden entrenar. No dependen de un talento innato, sino de práctica y método. Quien aprende a comprobar si ha entendido de verdad, a detectar dónde se atasca y a volver al punto débil del proceso gana algo más que buenas notas: gana autonomía. Y esa autonomía se nota después en cómo se conoce a sí mismo, cómo se relaciona con los demás y cómo asume responsabilidades.

Y en eso consiste, en el fondo, la propuesta de Learnis: no en añadir más contenidos, sino en reforzar los cimientos sobre los que después se construye todo lo demás, del crecimiento personal al profesional.